La Sinestesia: Una Puerta al Desarrollo de la Intuición
La sinestesia fue otro aspecto que me llamó la atención cuando estudiaba los métodos para desarrollar el hemisferio derecho. Una capacidad que por casualidad había podido observar en algunos de mis alumnos…
¿Qué es la sinestesia?
La sinestesia es una variación no patológica de la percepción humana. Las personas sinestésicas experimentan de forma automática e involuntaria la activación de una vía sensorial o cognitiva adicional en respuesta a estímulos concretos.
Por ejemplo:
Ver un color cuando escuchan una nota musical
Percibir tacto en la mejilla derecha cuando saborean un alimento
Sentir un olor o sabor cuando tocan un objeto o color.
Estas percepciones son idiosincrásicas, es decir, cada persona percibe unos colores/olores/sonidos… concretos y diferentes.

Aunque en algunas páginas de internet se dice que la sinestesia es una mezcla de sentidos, esto es inexacto: en la sinestesia hay especificidad sensorial, es decir, los sonidos se escuchan como sonidos, el color de las letras escritas se percibe correctamente, pero la sinestesia es una sensación adicional (Por ejemplo, percibir un sonido correctamente tal como es, y además, un color).
Por estos motivos hablamos de variación sensorial no patológica, ya que no supone una limitación, a cambio, aporta una información extra al individuo.
Esta variación sensorial que experimentan algunas personas se produce gracias a la interconexión de diferentes partes del cerebro y, por tanto, es posible que sea una de las potencialidades que se mantienen con el trabajo del hemisferio derecho.
Es más, muchos bebés y niños poseen esta habilidad, pero con las diferentes podas sinápticas que experimentan a lo largo de su crecimiento y la lateralización, la gran mayoría terminan eliminando esta habilidad por falta de práctica.
Otra vez, un ejemplo de cómo la educación y la sociedad actual perjudican, involuntariamente, el desarrollo de le potencialidades globales del cerebro, priorizando las cualidades del izquierdo.

La sinestesia y la Visión Intuitiva
De entrada podría parecer que esta variación sensorial podría no ser útil, pero realmente es una habilidad más a la que renunciamos gratuitamente y sin motivo, así como la Visión Intuitiva.
De hecho, el cuarto camino que presentamos desde el Instituto de Visión Intuitiva Intuitu para desarrollar esta capacidad, es la percepción dermosutil y la sinestesia (ver este artículo)
Sin duda, cuando intentamos activar la Visión Intuitiva, algunos niños, antes de conseguir ver nada, hacen uso de su sinestesia para conseguir entender mejor el objeto que están investigando.
Con su tacto y esta habilidad sensorial “cruzada” consiguen detectar un olor, un sabor u otra sensación, y a través de ella traducirla a un color.
La sinestesia y el hemisferio derecho
En este caso vemos que cuando queremos abrir la Visión Extraocular estamos haciendo uso de esta capacidad que se ubica en el hemisferio derecho. Una habilidad que sabemos que existe, y está aceptado científicamente que la poseen más los niños que los adultos. Por lo tanto, podemos deducir que esta desaparece con la edad y, tal vez, tal y como dicen los defensores de la educación del hemisferio derecho, por no estimular suficientemente este hemisferio.
FRAGMENTO DEL LIBRO “VER SIN LOS OJOS ES POSIBLE”
Para más información sobre la sinestesia, puedes obtener nuestro libro “Ver sin los ojos es posible”
En este vídeo podemos ver dos alumnos que hacen uso de su sinestesia cuando trabajan con la visión intuitiva o para activarla.
En el primer caso, podemos ver las primeras sesiones de una jovencita que tiene la capacidad de recibir sensaciones diferentes a partir del tacto de una superficie, que aparentemente no muestra relieves ni diferencias de textura. A partir del tacto es capaz de percibir colores, a pesar de no verlos «dentro de la cabeza».
Así por ejemplo, descubre el rojo «que le da una sensación de color rosado» y el verde.
Automáticamente, tiene la sensación de que lo que está tocando es una imagen de una fruta y como a través del tacto le llega calor deduce que debe tratarse de una fruta de verano y, por tanto debe ser una sandía.
Sin embargo, esta chica también es capaz de recibir sensaciones cuando toca las diferentes letras. A veces estas sensaciones son indescriptibles con palabras, pero al tocarlas tiene la certeza de que se trata de una letra o de un grupo de letras concreto.
Por ejemplo la «o» y la «u» emiten, según ella, sensaciones muy similares. Lo mismo ocurre con la «e» y la «y» y, por tanto estas le cuesta más de diferenciarlas entre ellas. Esto también le pasa con las consonantes. La «F», la «M» y la «N» también emiten sensaciones similares.
Sea como sea, la capacidad sinestésica es un trampolín para adentrarnos en el mundo de la Visión Intuitiva, ya que estas percepciones permiten, con el entrenamiento, que empezar a crear imágenes dentro de la cabeza, representaciones sobre lo que se está tocando, sea más sencillo.
En el segundo caso, vemos un alumno que es capaz de captar sabores y olores con el tacto. A pesar de que en el primer video, no acaba de acertar toda la escena en sí, claramente con sus dedos es capaz de captar el olor que «emiten» los pasteles y las galletas del libro que queda casi cerrado del todo, ante de sus ojos triplemente tapados con vendas.
¿A qué huele el rojo? ¿Y ¿el verde?
Haz clic aquí para ver el vídeo de esta fantástica participante
Las informaciones sutiles se pueden captar de muchas formas distintas. Esto lo vemos a menudo cuando empezamos el trabajo para desarrollar la Visión Intuitiva. Muchos son los alumnos que tienen formas curiosas e increíbles de captar la información (ver el artículo sobre el primer pilar para desarrollar la Visión Extraocular).
En este video vemos como es capaz de diferenciar los colores de los vasos por el olor (y a priori, hay que destacar que todos huelen igual cuando los olemos con atención).
Es muy increíble ver el resultado final de este trabajo de ver sin los ojos, pero igual de apasionante es ir viendo como, poco a poco, se va desarrollando.
Podemos hablar de Visión Intuitiva, pero sabemos que también hay un tacto intuitivo, un olfato intuitivo, un oído intuitivo y otras formas de percibir que resultan increíbles.
Quizá algunas derivan de la sinestesia que todos hemos tenido en mayor o menor grado en algún momento de las primeras etapas de nuestra vida, otros, claramente, son fruto de la intuición que todos podemos desarrollar.



