¿Es posible percibir sin ver? Los resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

¿Qué sucede cuando un grupo de niños intenta identificar colores, cartas o imágenes sin utilizar aparentemente la visión ocular convencional? ¿Y qué ocurre cuando no nos conformamos con colocarles un antifaz, sino que añadimos cartas invertidas, cajas cerradas, barreras de cartón, aluminio y sensores capaces de detectar posibles entradas de luz? Hoy os presentamos los resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

En INTUITU llevamos años observando experiencias que nos han sorprendido profundamente. Niños que identifican colores con los ojos completamente cubiertos. Participantes que describen elementos concretos de una imagen que no deberían poder ver. Coincidencias que, cuando se repiten, resultan difíciles de ignorar.

Pero observar algo sorprendente no es lo mismo que demostrarlo científicamente.

Por eso decidimos dar un paso que consideramos imprescindible: registrar los resultados, reforzar progresivamente los controles, revisar nuestros propios errores y someter los datos a un análisis estadístico conservador.

En 2023 y 2025 realizamos en Mollet del Vallès dos estudios exploratorios con grupos independientes de niños de entre 7 y 12 años. En total participaron 14 menores: ocho en el primer exploratorio y seis en el segundo.

Los resultados no demuestran todavía que exista la visión extraocular. Tampoco permiten afirmar que el entrenamiento sea la causa de las diferencias observadas.

Pero contienen algo que merece ser estudiado: resultados muy superiores a los esperados por azar en algunas pruebas, un grupo entrenado que rindió de forma más elevada y homogénea y varias descripciones difíciles de explicar mediante una simple elección aleatoria.

Esta es la historia de lo que hicimos, de lo que encontramos y, también, de todo lo que todavía necesitamos investigar.

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No se trataba solamente de ponerse un antifaz

Uno de los principales problemas al investigar la percepción no visual es evidente: hay que descartar que la persona esté viendo de manera convencional.

Un antifaz puede parecer completamente opaco y, sin embargo, desplazarse ligeramente, no quedar perfectamente ajustado o permitir alguna entrada de luz por la zona inferior de los ojos. Por eso, durante nuestros exploratorios fuimos incorporando controles adicionales.

Las actividades no se limitaron a pedir a los niños que adivinaran una carta con los ojos tapados. Se utilizaron diferentes estímulos y niveles progresivos de bloqueo visual.

1. Identificación de cartas con antifaz

En la primera actividad se mostraba una carta UNO frente al participante. El niño debía intentar identificar su color y su número.

Esta era la condición más sencilla y también la que ofrecía menos garantías, especialmente en 2023, cuando todavía no se utilizaban sensores de luz. Por este motivo, aunque en esta prueba aparecieron resultados muy elevados, decidimos no considerarla una evidencia sólida de percepción no visual.

Esta decisión es importante: un resultado puede ser espectacular y, aun así, no resultar científicamente convincente si los controles no son suficientes.

Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

Pie de foto: Las primeras pruebas permitieron detectar la necesidad de reforzar progresivamente los sistemas de oclusión visual. En la imagen vemos la máscara con sensores de luz. Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

2. Cartas de póker colocadas al revés

En la segunda actividad se utilizaron cartas de póker invertidas. El participante tenía delante el dorso de la carta, no su cara visible, y debía identificar atributos como el color, el palo o el número.

De esta manera, el propio reverso de la carta funcionaba como una barrera añadida entre los ojos cubiertos y la información que se intentaba percibir.

Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

Pie de foto: En esta prueba, además del antifaz, el dorso de la carta impedía el acceso visual directo al estímulo. Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

3. Una carta dentro de una caja cerrada

En otra de las pruebas, la carta se introducía dentro de una caja diseñada para el exploratorio.

El participante llevaba el antifaz y la carta quedaba oculta dentro de la caja. En esta condición, además, el coach no sabía qué carta se había colocado en su interior.

Este detalle es especialmente importante porque reduce la posibilidad de que el adulto transmita involuntariamente información mediante palabras, gestos, cambios de tono o reacciones.

Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

Pie de foto: La caja experimental añadía una nueva barrera entre el participante y la carta. En esta actividad, el coach tampoco conocía el estímulo. Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

4. Una imagen digital dentro de la caja

Para rizar el rizo… el siguiente ejercicio era mostrar una carta UNO en la pantalla de una tableta situada dentro de la caja.

La imagen no estaba impresa ni expuesta delante del niño. Aparecía digitalmente dentro de una estructura cerrada, mientras el participante llevaba un antifaz equipado con sensores de luz.

Fue precisamente en esta prueba donde apareció el resultado cuantitativo más importante de los dos exploratorios.

Debemos señalar, sin embargo, una limitación: en esta ocasión el coach sí conocía el color mostrado en la tableta. Por tanto, aunque el control visual era considerable, la prueba no era doble ciego y no permite descartar por completo posibles señales involuntarias no visuales.

5. Descripción de imágenes con una barrera de cartulina negra

También se utilizaron tarjetas con imágenes de animales, objetos, alimentos o lugares.

En estas actividades no siempre se pedía únicamente escoger entre varias opciones. En algunos casos, los niños intentaban describir libremente qué sensaciones, formas o colores percibían.

Para reforzar el bloqueo visual se combinaron tres medidas:

  • Un antifaz correctamente ajustado.
  • Sensores que no detectaban entrada de luz exterior.
  • Una barrera adicional de cartulina negra entre el rostro y la imagen.

Algunas de las coincidencias más sorprendentes de los exploratorios aparecieron en estas descripciones libres.

Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

Pie de foto: Las tarjetas contenían imágenes variadas. En las descripciones libres, los participantes no siempre conocían previamente las posibles categorías. Entre la flashcard y el antifaz se añadía una cartulina opaca, además del sensor de luz. Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

6. Identificación de colores detrás de cartón y aluminio

Finalmente, se realizaron pruebas de identificación de colores incorporando barreras que cubrían ampliamente la zona del rostro.

En una condición se utilizó cartón y en otra una estructura de papel de aluminio. Estas barreras se extendían desde la frente hasta debajo del mentón, haciendo que la información no estuviera simplemente delante de un antifaz.

El objetivo era comprobar qué sucedía cuando aumentábamos progresivamente las dificultades para cualquier posible acceso visual convencional.

Dos grupos de niños y dos niveles de entrenamiento muy diferentes

Los estudios de 2023 y 2025 no se realizaron con los mismos participantes.

En 2023 fueron evaluados ocho niños de entre 7 y 12 años. Ninguno tenía experiencia previa y el tiempo real de preparación varió considerablemente debido a la asistencia: realizaron entre 2,5 y 6,5 horas de práctica grupal.

El grupo de 2025 estaba formado por otros seis niños de edades similares. En esta ocasión, todos habían completado un proceso mucho más estructurado:

  • Diez sesiones individuales de una hora.
  • Tres sesiones grupales adicionales.
  • Más experiencia con las dinámicas y con el uso del antifaz.
  • Un sistema de detección de posibles entradas de luz.

Esta diferencia nos permitía explorar una pregunta importante:

¿Podría un entrenamiento más prolongado e individualizado favorecer el rendimiento en las tareas de percepción no visual?

El diseño no permite responder definitivamente a esta pregunta, porque los niños no fueron asignados al azar a un grupo entrenado y otro de control. Eran dos grupos diferentes, evaluados en años diferentes y bajo condiciones que también evolucionaron.

Aun así, la comparación produjo un patrón especialmente interesante.

El antifaz con sensores creado para INTUITU

Uno de los avances más importantes del exploratorio de 2025 fue la incorporación de un sistema de sensores de luz al antifaz.

Bernat, (ingeniero, participante y amigo de Intuitu) desarrolló para nosotros una adaptación del antifaz Mindfold que permitía detectar posibles variaciones de luz en la zona ocular. Las rondas no comenzaban hasta que el sistema marcaba claramente que no había variaciones de luz en el interior de la máscara.

Esto no convierte automáticamente el dispositivo en una garantía científica absoluta. En el exploratorio no disponíamos todavía de una calibración independiente, especificaciones completas de sensibilidad, frecuencia de muestreo ni un registro continuo de todas las mediciones.

Pero representó un paso importante: pasar de confiar exclusivamente en la apariencia opaca de un antifaz a incorporar una comprobación instrumental.

Actualmente, Bernat está compartiendo este desarrollo con científicos y laboratorios interesados en estudiar fenómenos de percepción no visual. Por primera vez, empieza a existir un interés creciente por disponer de herramientas específicamente diseñadas para investigar estas experiencias bajo condiciones cada vez más controladas.

Para nosotros, esta es una de las claves del futuro de la investigación sobre visión extraocular: no pedir a la ciencia que acepte el fenómeno, sino ofrecerle mejores instrumentos para que pueda ponerlo realmente a prueba.

Las descripciones que nos dejaron sin palabras

Los números son fundamentales, pero no cuentan toda la historia.

Durante el exploratorio de 2025 se produjeron varias descripciones libres que no se incluyeron en los cálculos estadísticos. No las utilizamos para aumentar artificialmente la significación de los resultados, porque no habían sido evaluadas mediante un sistema cualitativo previamente definido y con jueces independientes.

Aun así, algunas fueron demasiado llamativas como para no documentarlas.

Un parque con toboganes y estructuras de colores

En una de las tarjetas aparecía un parque.

Bajo el antifaz sensorizado y con una barrera de cartulina negra delante del rostro, dos participantes describieron de forma muy similar un espacio con toboganes, construcciones rojas y azules y presencia de personas.

No se limitaron a decir “exterior” o “un lugar”. Coincidieron en varios elementos visuales concretos de la imagen.

Una motocicleta antigua de color azul

En otra ocasión, la tarjeta mostraba una motocicleta antigua de color azul.

Dos participantes identificaron una motocicleta y señalaron también el color azul.

Las descripciones libres siempre están abiertas a interpretación. Precisamente por ello, en un próximo estudio deberán registrarse antes de conocer la imagen y ser comparadas por evaluadores independientes con varias fotografías posibles.

Pero, vividas en el momento y bajo los controles aplicados, coincidencias como esta resultaron extraordinariamente llamativas.

Una naranja

Ante una tarjeta que mostraba una naranja, una participante describió precisamente una naranja.

No una fruta genérica ni una forma redonda: una naranja.

“Comida amarilla con agujeros y líneas”

Otra niña describió lo que percibía como “comida amarilla con agujeros y líneas”. Interpretó que podía ser queso.

La tarjeta no mostraba queso, sino una galleta amarillenta con agujeros y líneas. La identificación literal no fue correcta, pero varias características visuales de su descripción sí coincidían de manera notable con la imagen.

Este tipo de respuesta nos interesa especialmente porque muestra la diferencia entre percibir información e interpretarla. Es posible describir adecuadamente determinadas características y, después, asignarles un significado equivocado.

Letras y colores

También se registró una actividad no evaluada formalmente en la que una participante identificó colores y leyó letras grandes mientras llevaba el antifaz. Durante la prueba, los sensores no detectaron entrada de luz exterior.

Estos episodios no demuestran por sí solos la existencia de visión extraocular. Son observaciones fenomenológicas: experiencias documentadas que deben transformarse en hipótesis y evaluarse con protocolos previamente definidos.

Pero ofrecen preguntas demasiado interesantes como para ignorarlas.

Hace un año y medio publicamos este video

https://www.youtube.com/watch?v=2fTuC5QZiU8

En la parte final del mismo se pueden ver algunas de estas situaciones extraordinarias y algunas sensaciones que nos llevamos tras hacer los dos exploratorios.

El resultado más extraordinario: 39 aciertos cuando se esperaban 20

El resultado cuantitativo más sólido apareció en 2025.

Los seis participantes realizaron diez rondas de identificación del color de una carta UNO presentada en una tableta dentro de la caja. En cada ronda había tres colores posibles.

En total se realizaron 60 intentos.

Si las respuestas fueran completamente aleatorias, esperaríamos aproximadamente 20 aciertos.

Los niños consiguieron 39 aciertos de 60.

Es decir:

  • Resultado esperado por azar: 33,3%.
  • Resultado observado: 65%.
  • Aciertos esperados: 20.
  • Aciertos obtenidos: 39.

Prácticamente duplicaron el porcentaje esperado por azar.

Según el modelo estadístico utilizado, obtener por azar un resultado igual o superior tendría una probabilidad aproximada de 1 entre 1,88 millones.

Como analizamos diferentes variables, aplicamos además una corrección estadística para evitar seleccionar únicamente el resultado más favorable. Después de penalizar los 12 contrastes realizados, el resultado siguió siendo estadísticamente significativo: la equivalencia se situó aproximadamente en 1 entre 157.000.

Esto no significa que exista una probabilidad de 157.000 contra una de que la visión extraocular sea real.

Significa algo más concreto: si las respuestas se comportaran como elecciones aleatorias independientes y el modelo utilizado representara correctamente la prueba, sería muy poco frecuente observar un resultado igual o más extremo.

Es una señal estadística extraordinaria.

Pero una señal extraordinaria necesita controles igualmente extraordinarios antes de poder convertirse en una conclusión extraordinaria.

Conclusiones sinceras: qué podemos afirmar y qué no

Los resultados obtenidos son prometedores y justifican continuar investigando.

Podemos afirmar que:

  • En una de las condiciones más controladas de 2025 se obtuvieron 39 aciertos de 60 frente a los 20 esperados por azar.
  • El resultado continuó siendo estadísticamente significativo después de corregir la realización de múltiples análisis.
  • En distintas tareas aparecieron rendimientos superiores a la expectativa teórica.
  • Los seis participantes de 2025 se situaron por encima de su propia expectativa de azar en el índice conjunto utilizado.
  • Se documentaron coincidencias descriptivas llamativas bajo un antifaz sensorizado y una barrera adicional.
  • El grupo con más entrenamiento obtuvo un rendimiento superior y considerablemente más homogéneo.

Pero todavía no podemos afirmar que:

  • Estos estudios demuestren definitivamente la existencia de percepción extraocular.
  • Se hayan descartado todas las posibles vías convencionales de transmisión de información.
  • El entrenamiento sea necesariamente la causa de la diferencia entre los dos grupos.
  • Los resultados puedan generalizarse a todos los niños.
  • El sistema de sensores garantizara instrumentalmente una oscuridad ocular absoluta durante cada segundo de las pruebas.

Además, la muestra era pequeña, no existió un grupo de control simultáneo, los estudios no fueron preregistrados y algunas pruebas no se realizaron a doble ciego. El coach conocía el estímulo en la prueba principal de 2025, lo que obliga a contemplar la posibilidad de señales involuntarias.

Reconocer estas limitaciones no debilita el resultado. Define exactamente cuál debe ser el siguiente experimento.

Si miramos los resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños ¿Parece que el entrenamiento funcionó?

Los resultados ofrecen un indicio compatible con esa posibilidad.

En las tareas comparables, el grupo de 2025 obtuvo un exceso medio de 8,33 aciertos por niño respecto al azar. En 2023, el exceso medio fue de 4,88 aciertos.

El exceso del grupo entrenado fue aproximadamente un 71% superior.

Además, los resultados de 2025 fueron mucho más homogéneos. Los seis niños se situaron por encima de su expectativa individual de azar, mientras que en 2023 existió una variabilidad considerablemente mayor.

El patrón encaja con nuestra experiencia: un entrenamiento individual más prolongado podría ayudar a que los participantes reconozcan mejor sus impresiones, reduzcan la presión, diferencien percepción e interpretación y mantengan un estado interno más estable.

Sin embargo, estadísticamente la comparación directa entre ambos grupos no fue concluyente. Una diferencia igual o superior podía aparecer aproximadamente una vez de cada 6,2 reasignaciones aleatorias de los grupos.

Por eso, la formulación correcta es esta:

Los resultados son compatibles con un posible efecto positivo del entrenamiento, pero todavía no demuestran que el entrenamiento fuera la causa.

Para comprobarlo necesitaríamos asignar aleatoriamente a los participantes a un grupo de entrenamiento y a un grupo de control activo, evaluar a todos antes y después y mantener idénticas las demás condiciones.

Queda mucho por hacer, y queremos hacerlo

Cuando comenzamos estos exploratorios no disponíamos de todos los medios que hoy sabemos que son necesarios.

Durante la revisión de 2026 volvimos a las hojas individuales, corregimos denominadores mal rotulados y detectamos una fórmula que estaba contabilizando 33 aciertos donde realmente había 39. Publicamos estas correcciones porque creemos que investigar también significa estar dispuesto a revisar el propio trabajo.

El informe actual no es un artículo revisado por pares ni un estudio confirmatorio. Es un documento de trabajo público, reconstruido desde los registros individuales y presentado con sus fortalezas, errores y limitaciones.

El siguiente paso debería incluir:

  • Un protocolo preregistrado antes de comenzar.
  • Una muestra más amplia.
  • Asignación aleatoria a entrenamiento y control.
  • Evaluación inicial y posterior al entrenamiento.
  • Doble ciego real.
  • Generación automática y auditable de los estímulos.
  • Registro continuo de los sensores de luz.
  • Supervisión metodológica independiente.
  • Análisis estadístico definido de antemano.
  • Publicación anonimizada de los datos y del código utilizado.

No queremos utilizar estos exploratorios para decir que la ciencia ya ha demostrado la visión extraocular.

Queremos utilizarlos para algo más valioso: demostrar que existen resultados suficientemente interesantes como para que la visión extraocular deje de ser tratada únicamente desde la creencia, el rechazo automático o la anécdota.

En INTUITU creemos que este fenómeno merece una exploración rigurosa, abierta y honesta.

No sabemos todavía cuál será la explicación final. Pero los datos obtenidos nos dicen que la pregunta continúa abierta.

Y algunas preguntas, cuando se investigan con valentía y sinceridad, pueden cambiar nuestra manera de comprender la percepción humana.

Consulta aquí el informe completo:
Percepción no visual en población infantil: dos estudios exploratorios con cohortes independientes realizados en 2023 y 2025. Resultados de dos estudios sobre visión extraocular en niños

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