Se veía venir – El saber popular y la intuición

“Se veía venir…” Hoy nos tomamos unos minutos para analizar esta frase, que se utiliza cuando alguien anticipa o prevé algo; cuando puede intuir o adivinar lo que va a suceder. A veces, cuando decimos “se veía venir”, realmente no se trata tanto de intuición. Muchas veces es porque, inevitablemente, va a ocurrir una consecuencia lógica de una serie de eventos que han ido preparando un resultado único y esperable.


– “¡Veía venir que me torcería el tobillo!” – exclamó una señora.
– Claro, subiendo al Teide en chanclas… – pensaron los 15 compañeros de teleférico en el descenso.


Este absurdo (y real) ejemplo no tiene nada que ver con lo que queremos abordar hoy. Vamos a hablar del saber popular y a analizar esta expresión desde nuestro ámbito de experiencia: la intuición.
Hace unas semanas, vi a mi hijo correr hacia mí, yo estaba en la puerta metálica de la entrada a nuestra casa. Visualicé, unos instantes antes de que llegara a mi, cómo tropezaría y su frente impactaría contra el borde metálico de la puerta.


Podría haber gritado, “¡no corras!”, o añadido “¡te vas a caer!”, pero pensé que si lo hacía, quizás provocaría la situación que había visualizado vívidamente en mi mente. Así que abrí la puerta al máximo para que, en caso de que ocurriera, al menos no chocara con el borde metálico de la puerta. Y así fue. Cayó justo donde yo había visualizado, pero sin impactar con la puerta que había apartado, y fue a parar a mis pies sin hacerse daño.


Literalmente… LO VI VENIR. En estas situaciones, a veces nos asalta la duda: ¿Podemos evitar lo que vemos venir? Al anticiparlo… ¿no estaremos de algún modo provocándolo? ¿Es posible entrenar esta capacidad? O tal vez no sea una capacidad… ¿Lo que vi, fue mi intuición o una consecuencia lógica que evité al visualizarla a través de mi parte racional de forma vívida?

Empezamos por esta última pregunta. Es posible que lo experimentado en esta situación concreta fuera una mezcla de intuición y lógica. Era lógico que si mi hijo corría sin cuidado, podía caerse. Eso me puso en alerta. O quizás, sí, fue mi intuición la que me mostró dónde caería exactamente, dándome pistas para evitar un daño mayor. ¡Quién sabe!


Lo cierto es que cuanto más entrenamos nuestra intuición y más potenciamos nuestra capacidad de visualizar (véase artículos sobre el segundo pilar de la Visión Intuitiva), más situaciones como esta podemos anticipar.


La imagen elegida para este post no es casual. Realmente, nuestra mente puede visualizar imágenes, como en una pantalla. Cuando la entrenamos correctamente esta “pantalla” nos permite acceder a información (de forma visual) sobre cosas que desconocemos. De hecho, para conseguirlo intencionadamente, intentamos enfocarnos en un solo punto, tratando de apagar la mente racional y concentrándonos en algo muy específico. Casi sería lo mismo que focalizarse con una bola de cristal frente a nosotros… O tal vez la bola de cristal sea usada como un instrumento externo para enfocar la atención y lograr esta experiencia visual interna.


(Aclaración: Nunca hemos trabajado con una bola de cristal, pero las experiencias que tenemos guardan una relación innegable con algo que existe desde hace siglos y que ha sido tachado de absurdo, imposible, truco, etc. Palabras que los escépticos podrían usar hacia nuestro trabajo, que intentamos realizar con el máximo rigor).


Aceptando que, desde la sabiduría popular, el “se veía venir” es mucho más literal de lo que imaginábamos… ¿Es posible cambiar o prevenir lo que hemos visto? No tenemos una respuesta definitiva, pero desde nuestras experiencias parece claro que sí. Nada, o casi nada, de lo negativo que anticipamos sucede cuando tenemos tiempo para actuar y, sobre todo, actuamos desde el amor y no desde el miedo. Desde la física cuántica se sugiere que el tiempo no existe y que todas las posibilidades pueden acabar manifestándose en función del observador. Así, lo que podemos “ver venir” con nuestra intuición es solo uno de los muchos futuros posibles, pero tenemos el libre albedrío para elegir otros caminos.


Nosotros no nos dedicamos a la clarividencia, pero es cierto que un pequeño porcentaje de participantes en momentos determinados han anticipado sucesos que iban a pasar en sus vidas. Contrariamente a lo que se podría esperar, esto nos prepara. Es normal que alguien (sin acompañamiento) que haya anticipado algo desagradable se asuste y no quiera “ver más”, o se siente culpable si ha visto algo que podría haber evitado y no ha actuado pensando que solo era una imaginación suya. Pero cuando se comprende que estas visiones son mensajes que nuestro subconsciente nos envía sobre las posibles consecuencias de las acciones que estamos tomando, y que no estamos destinados a lo que hemos visto sino que son advertencias, se entiende que el “ver venir” no tiene ninguna connotación negativa. Así como el meteorólogo no es culpable de las tormentas que pronostica, esta capacidad no es buena ni mala… Cómo vivimos la experiencia es lo que marca la diferencia.


Dos palabras. “Ver venir”. Y que debate nos abre esta expresión que nos llevaría a horas y horas de experiencias, situaciones que son un enigma de explicar desde el paradigma tradicional. Pero por hoy, con lo que nos quedamos es que desde el saber popular ya se sabe que la intuición, literalmente se puede “ver”. Igual que ver sin los ojos es posible.

¿Quieres aprender más? Mira los siguientes links, desde sesiones para ti hasta la formación para que tu puedas acompañar a otras personas a descubrir el verdadero poder de nuestra esencia:

la visión extraocular

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *