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Entrenar la visión extraocular; el arte de acompañar

Se puede entrenar la visión extraocular de manera individual, ¡sí! Como siempre se ha dicho, mejor solo que mal acompañado… Pero esto es precisamente de lo que vamos a hablar hoy. De como escoger el acompañante. ¿En qué me fijo para escoger mi acompañante?

• Amable, cariñosa y que confíe en ti y en tu capacidad

Cuando decides tu compañero de entrenamiento, es crucial elegir a alguien con amabilidad y un corazón repleto de amor. El campo electromagnético del corazón puede medirse hasta tres metros de distancia. Los latidos del corazón de las personas generan este campo, y sus vibraciones reflejan los sentimientos de la persona. ¿Con quién te gustaría estar al cerrar los ojos? ¿Con alguien que duda de tus habilidades y de la existencia de dicha capacidad (cuya desconfianza se hace evidente cuando llevas el antifaz), o con alguien que te llena de confianza? ¿Qué tipo de energía prefieres tener a tu alrededor cuando tus ojos están tapados? ¿La de alguien enojado o la de alguien radiante, que transmite paz y amor?

El éxito y mérito de ver sin utilizar los ojos siempre recae en el participante, pero afirmamos, sin miedo alguno, que los sentimientos y emociones del acompañante pueden tener un impacto significativo, además de ofrecer un apoyo invaluable.

• Paciente y respetuoso/a con los ritmos

Cada persona tiene su propio ritmo de trabajo. Si estás en la búsqueda de un compañero, opta por alguien capaz de irradiar alegría y energía, pero al mismo tiempo mantener la serenidad y la tranquilidad. Busca a alguien que posea la habilidad de comprender tus necesidades en cada momento, ya que incluso en una única sesión pueden surgir momentos con ritmos diversos.

En ciertas ocasiones, puede llevarse 10 minutos para explorar un solo color, mientras que en otros instantes podemos pasar por tres imágenes en tan solo un minuto. Por lo tanto, busca a alguien con paciencia, pero al mismo tiempo, con un espíritu motivador.

• Empático/a

En relación con el punto anterior, resulta desafiante encontrarse con los ojos cerrados y experimentar la sensación de no estar conectando con la intuición. Si el acompañante percibe esta situación, puede modificar el curso de los acontecimientos, pero solo si logra identificar los procesos internos que estamos atravesando. Por lo tanto, cuanto más comprensiva sea la persona que elijas como acompañante, ¡mejor será!

• Brindar orientación en el acierto/error

En el despertar de la visión extraocular, el error no existe. Si ves alguna de nuestras conversaciones (como la que compartimos a continuación…),

verás que algunos de nuestros participantes nos han proporcionado respuestas que tenían significado, aunque solo ellos lo podían interpretar. Respuestas que el acompañante le resultan incorrectas o incomprensibles, pero que sí se comprenden cuando el participante se destapa los ojos. No hay error cuando empezamos a entrenar la visión extraocular. Entender esto es básico… Cuando estamos con el antifaz, cualquier expresión como «¡no!», «lo has hecho mal», etc., tiene un impacto mucho mayor de lo que podríamos imaginar.

Cuando nos eliminan el 80% de lo que damos más importancia a nivel perceptivo (la visión), quedamos a merced del coach. Si este no sabe cómo guiar en estas circunstancias, sus palabras pueden afectarnos y herir nuestra autoestima, algo que va en contra del tercer pilar que debe construirse adecuadamente para que aparezca la capacidad (ver los pilares).

Así que hay que acompañar con suma delicadeza y seleccionar cuidadosamente a nuestros acompañantes.

Si a pesar de ello prefieres practicar en solitario, te recomendamos lo siguiente:

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