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Nadie la inventó: es una capacidad humana. Pero sí hubo quienes la investigaron. Un recorrido por sus pioneros, de Jules Romains a Jacobo Grinberg.
Buscando información en internet, nos encontramos con respuestas incorrectas sobre el origen de la visión extraocular, y también con preguntas mal planteadas, como «¿quién inventó la visión extraocular?». Empezaremos por aclarar esta última.
La visión extraocular no la inventó nadie. Muchos investigadores la han estudiado y se les puede considerar pioneros, pero es una habilidad innata del ser humano que permite percibir el entorno de forma visual sin utilizar los ojos. Es decir, incluso con los ojos cerrados o vendados podemos formarnos una imagen mental de lo que nos rodea.
Al ser una capacidad natural, no se puede atribuir su invención a ninguna persona. Es un don que nuestra consciencia puede desarrollar.
No hay una única respuesta. Es como preguntar quién descubrió las matemáticas: ¿la primera persona que contó cuántos animales tenía alrededor? ¿Pitágoras, al que se considera padre de esta ciencia? En realidad, las matemáticas siempre han existido, y lo que ha evolucionado es nuestra comprensión de ellas.
Con la visión extraocular pasa lo mismo. Es una capacidad que, aunque latente, siempre ha estado presente en los seres humanos. A lo largo de la historia encontramos textos y referencias a habilidades parecidas, aunque muchas se perdieron, sobre todo durante la Edad Media y la Edad Moderna.
Si te interesa, en nuestro libro Ver sin los ojos es posible recopilamos toda nuestra investigación sobre su historia.
El interés por la visión extraocular resurgió a principios del siglo XX, con casos documentados en distintas partes del mundo:
En los años sesenta, en la URSS, mujeres como Rosa Kuleshova y Nina Kulagina demostraron que podían ver con la punta de los dedos, algo que llevó al científico A. Novomeisky a explorar la percepción dermoóptica (DOP).
En los años ochenta y noventa, el neurocientífico Jacobo Grinberg investigó y popularizó el término visión extraocular. Su trabajo aportó una mirada científica y estructurada e impulsó el interés por esta capacidad en todo el mundo. Aunque su legado se detuvo tras su misteriosa desaparición, muchas investigaciones actuales se basan en sus aportaciones. También puedes leer qué pasó en su experimento con niños.
En las últimas décadas, distintas escuelas y metodologías han trabajado en el desarrollo y la enseñanza de la visión extraocular, entre ellas:
Además, el Getaran, una práctica del arte marcial Merpati Putih, incluye técnicas para entrenar la percepción con los ojos vendados, y es una de las tradiciones más antiguas relacionadas con esta habilidad.
Si el tema te apasiona, en el primer capítulo de nuestro libro Ver sin los ojos es posible detallamos investigaciones, anécdotas y teorías sobre el desarrollo de esta capacidad. Y en nuestro artículo de vídeos históricos sobre la visión intuitiva puedes ver cómo ha evolucionado a lo largo del tiempo.
La visión extraocular no es solo un fenómeno fascinante: también es una puerta para explorar nuestra consciencia y nuestras capacidades más profundas.
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Intuición, visualización, creencias limitantes y energía: cómo funciona la visión extraocular.
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