Imagina cerrar los ojos… y seguir percibiendo. No como metáfora, sino como experiencia entrenable: distinguir formas, tonos claros y oscuros, incluso sensaciones del entorno.
Así arranca Más allá de la Visión, una serie donde acompañamos a personas con ceguera o baja visión que están explorando la llamada visión intuitiva —también conocida como visión extraocular— junto al equipo del Instituto.
Qué es la visión intuitiva (y por qué importa aquí)
Llamamos visión intuitiva a la capacidad de percibir información del entorno sin depender exclusivamente de la vista física. En el ámbito divulgativo también se usa «visión extraocular» cuando el fenómeno se entrena con antifaz o en condiciones de ocultación visual.
Más allá del nombre, lo que interesa es la experiencia: ¿pueden las personas captar colores, formas, orientación espacial o certezas internas útiles para su día a día? Este capítulo abre ese interrogante con casos reales.
De la pregunta al estudio
Hace años, en el equipo del Instituto surgió una pregunta insistente: ¿podría la intuición ayudar a personas con ceguera en su vida cotidiana?
Para investigarlo se lanzó un programa gratuito y luego se creó la comisión de investigación en Diversidad Funcional Visual. Con más coachs, más sesiones y más registros, el proyecto creció hasta convertirse en el estudio que hoy se puede descargar entero.