Explorar · Cuerpo y percepción

Glándula pineal: cómo cuidarla y descalcificarla

Con los años, nuestros hábitos van calcificando la glándula pineal. Qué la afecta y qué cambios proponemos para cuidarla.

Los adultos, biológicamente, tenemos más dificultad para activar la glándula pineal. Pero, como se ve en el vídeo del final, no es imposible, ni mucho menos. A medida que pasan los años, nuestros hábitos de vida van calcificando esta glándula. Por eso, lo primero que podemos hacer para facilitar su trabajo es dejar de calcificarla.

Factores que calcifican la glándula pineal

  • El estrés es uno de los factores que más la calcifican, porque favorece que las células suelten magnesio y que ese hueco lo ocupe la cal. Por eso conviene aprender a gestionar el estrés y comer alimentos ricos en magnesio, como verduras de hoja verde, frutos secos, legumbres, cereales integrales y aguacate.
  • El flúor que ingerimos también se acumula y forma cristales de fosfato de cal. En la dieta no solemos tomar mucho, pero muchas pastas de dientes llevan una cantidad elevada. Una alternativa sencilla es usar pasta de dientes sin flúor y, si bebes agua del grifo, informarte de si en tu zona se fluora.
Ilustración del cerebro y la glándula pineal

Una vez gestionados estos dos aspectos del día a día, dejamos de acumular tanta cal y es más fácil empezar a rebajar las capas que se han formado en la glándula y que no le permiten desarrollar todas sus funciones. Según Kimberly Moon, en su libro El despertar del tercer ojo, podemos ayudar a optimizar las funciones de la glándula pineal.

Cómo prevenir la calcificación de la glándula pineal

Estas son algunas de las propuestas que recoge Kimberly Moon:

  • Algas chlorella y espirulina, que según la autora ayudan a reducir los depósitos de mercurio, otro de los metales pesados que se acumulan en el cuerpo.
  • Reducir café, tabaco, alcohol y azúcares, que influyen en la producción de melatonina de la glándula pineal.
  • Aceite de orégano, como aceite esencial o como aceite de oliva infusionado, que la autora relaciona con el equilibrio del sistema endocrino.

Otros hábitos que ayudan

Hay otros factores que pueden ayudar al buen funcionamiento no solo de la glándula pineal, sino de todo el cuerpo y de sus capacidades:

  • Reducir la exposición a campos electromagnéticos. Usar menos las pantallas, apagar el wifi cuando no se usa y no tenerlo en la habitación donde duermes.
  • Aceites esenciales como el de madera de cedro, el de Idaho Blue Spruce o el incienso.
  • Disciplina, perseverancia y cuidarse mucho.

Este trabajo puede llevar meses, pero cambiar nuestros hábitos es importante para ayudar al cuerpo a estar sano. Ana María Oliva cuenta en su libro Lo que tu luz dice que, al medir el biocampo, observó una huella clara de los alimentos que comemos: el campo de biofotones aumenta con frutas y hortalizas frescas que han recibido luz solar, y disminuye con los alimentos procesados.

Una aclaración

Compartimos estos hábitos desde nuestra experiencia y las lecturas que nos han inspirado. No sustituyen el consejo de un profesional de la salud: si vas a hacer cambios importantes en tu alimentación o tomar suplementos, consúltalo antes.

Si quieres trabajar la percepción desde la práctica, empieza por estos ejercicios de visión extraocular o lee cómo funciona la visión extraocular, pilar a pilar.

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